domingo 12 de julio de 2009

teoría X

hay una sola forma de hacer las cosas: la mejor, y ésta es la que debe buscarse hasta encontrarla ...

Frederick Taylor

martes 7 de abril de 2009

Canción del amor prohibido

Solo tu y yo sabemos lo que ignora la gente
al cambiar un saludo ceremonioso y frio,
porque nadie sospecha que es falso tu desvio,
ni cuanto amor esconde mi gesto indiferente.

Solo tu y yo sabemos porque mi boca miente,
relatando la historia de un fugaz amorio,
y tu apenas me escuchas y yo no te sonrio,
y aun nos arde en los labios algun beso reciente.

Solo tu y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacio,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.

Y asi dos orillas tu corazon y el mio,
pues, aunque las separa la corriente de un rio,
por debajo del rio se unen secretamente.


"Canción del amor prohibido"
José Angel Buesa

domingo 29 de marzo de 2009

fin del mundo

por eso tengo que volver
a tantos sitios venideros
para encontrarme conmigo
y examinarme sin cesar,
sin más testigo que la luna
y luego silbar de alegría
pisando piedras y terrones,
sin más tarea que existir,
sin más familia que el camino.

Pablo Neruda
Fin del mundo (el viento)

sábado 21 de marzo de 2009

la danza de las libélulas

Ahora parece que yo debo mirar hacia el mar, descubrir la noche y su reflejo entre los botes. Mañana vas a encontrar una flor que te dejé, contra el pecho abrazarás su suave fuego. Y en una danza sutil, libélulas del jardín, cruzarán en cielo de tus sentimientos. Es decir, belleza que quiero olvidar, me llama, me viene a buscar, me hace soñar. Es decir, que con la violencia del mar, quisiera volver a besar, hasta sangrar. Y aunque hace años que yo vivo tan lejos del mar, siempre vuelvo al pueblo donde lo imaginé hace tiempo.

viernes 6 de marzo de 2009

Condición humana

Pasé una noche agitada. No pude dibujar ni pintar, aunque intenté muchas veces empezar algo. Salí a caminar y de pronto me encontré en la calle. Me pasaba algo muy extraño: miraba con simpatía todo el mundo. Creo haber dicho que me he propuesto hacer este relato en forma totalmente imparcial y ahora daré la primera prueba, confesando uno de mis peores defectos: siempre he mirado con antipatía y hasta con asco a la gente, sobre todo a la gente amontonada, nunca he soportado las playas en verano. Algunos hombres, algunas mujeres aisladas me fueron muy queridos, por otros sentí admiración ( no soy envidioso), por otros tuve verdadera simpatía; por los chicos siempre tuve ternura y compasión ( sobre todo cuando, mediante un esfuerzo mental, trataba de olvidar que al fin serían hombres como los demás); pero en general, la humanidad me pareció siempre detestable. No tengo inconvenientes en manifestar que a veces me impedía comer en todo el día o me impedía pintar durante una semana el haber observado un rasgo; es increíble hasta que punto la codicia, la envidia, la petulancia, la grosería, la avidez y en general, todo ese conjunto de atributos que forman la condición humana pueden verse en una cara, en una manera de caminar, en una mirada. Me parece natural que después de un encuentro así uno no tenga ganas de comer, de pintar, ni aun de vivir. Sin embargo, quiero hacer constar que no me enorgullezco de esta característica: sé que es una muestra de soberbia y sé, también, que mi alma ha albergado muchas veces la codicia, la petulancia, la avidez y la grosería. Pero he dicho que me propongo narrar esta historia con entera imparcialidad, y así lo haré.

jueves 12 de febrero de 2009

La carta de María

" He pasado tres días extraños: el mar, la playa, los caminos me fueron trayendo recuerdos de otros tiempos. No sólo imágenes: también voces, gritos y largos silencios de otros días. Es curioso pero vivir consiste en construir futuros recuerdos; ahora mismo, aquí frente al mar, se que estoy preparando recuerdos minuciosos, que alguna vez me traerán la melancolía y la desesperanza.

El mar está ahí, permanente y rabioso. Mi llanto de entonces, inútil; también inútiles mis esperas en la playa solitaria, mirando tenazmente al mar. ¿Has adivinado y pintado este recuerdo mio o has pintado el recuerdo de muchos seres como vos y yo?

Pero ahora tu figura se interpone: estás entre el mar y yo. Mis ojos encuentran tus ojos. Estás quieto y un poco desconsolado, me miras como pidiendo ayuda ".


Ernesto Sábato, "El Túnel"

lunes 9 de febrero de 2009

Sábato

Este es el género de preguntas que considero inútiles. Y no obstante hay que preverlas, porque la gente hace constantemente preguntas inútiles, preguntas que el análisis más superficial revela innecesarias. Puedo hablar hasta el cansancio y a gritos delante de una asamblea de cien mil rusos: nadie me entendería. ¿ Se dan cuenta de lo que quiero decir?.

Ernesto Sábato, "El Tunel".-